¿Escribes o trabajas?

¿Se puede vivir de la escritura?

Ojalá tuviera una respuesta para que os sintierais mejor, porque creo que todos queremos vivir de aquello que amamos. Sin embargo, no la tengo. Sé que se puede vivir de la escritura porque algunos lo hacen y sé que no se puede vivir de la escritura, porque otros no lo hacen.

La solvencia económica depende de tantos factores… que quizá aquí debería preguntarte si lo que quieres es tener mucho dinero o ser escritor, si el dinero es condición sine qua non para que te sientas realizado/a y si solo cuenta el dinero que llegue a ti a través de tus novelas. ¿Y si tus libros se vendieran como churros, pero fueran malísimos y tú estuvieras considerado un pésimo autor? ¿Entonces el dinero tendría el mismo valor que tu pasión?

Ande yo caliente y ríase la gente

Luis de Góngora

De escribir no se puede vivir

Si me dieran un euro por cada vez que he escuchado esta afirmación… 😅

Hace tiempo dejó de importarme lo que pensaran los demás sobre el oficio que he elegido. Y no, todavía no ha llegado ese momento en que las ventas de mis libros pagan mis facturas, pero no dejo de crear, no dejo de reinventarme y no dejo de vivir en un mundo rodeado de literatura y creatividad. Para mí este universo es el que me hace vivir en coherencia con mi pasión por la escritura.

No me fío de las posibilidades de vivir solo de la literatura; por eso trato de vivir también de los artículos, conferencias… Conozco los altibajos de este oficio y no sé de nadie que haya logrado mantener las cifras de ventas de un Planeta. Yo me planteo una carrera a largo plazo; por eso tras el premio siento que tengo que empezar desde abajo.

Espiro Freire

La suerte, el destino, el azar…

Influyen tantos factores para que uno pueda vivir de escribir…

En mi caso, hubo un momento crucial en mi vida en que decidí apostar. Y apostar no implicaba únicamente la publicación de libros y esperar sus regalías, sino que significaba trabajar en el mundo de las letras. Empecé a impartir talleres de escritura un par de años después de publicar mi primera novela. Previamente había sido alumna de varios y quise reinventar la fórmula utilizando mi experiencia como autora autoeditada.

Cuando inicié el camino, de veras, que me tapé los oídos para no escuchar el ruido de afuera. Pocas personas me decían que podría conseguirlo y que todo saldría bien. Hay que tener en cuenta que la gente, con mucha bondad la gran mayoría de las veces, habla desde sus propios miedos y necesidades, sin ponerse en tus zapatos.

Y, obvio, este mundo no es un camino de rosas, pero… ¿cuál lo es? Todo camino artístico que implica creación lleva asociada la cuerda floja y la habilidad de navegar la incertidumbre, de masticarla.

Calma y sutil perseverancia

Este es mi mantra. Si me conoces, sabrás que lo repito con frecuencia. Soy de las que piensa que no hay prisa y que es preferible llegar a destino sabiendo muy bien cuál ha sido el trayecto recorrido, aprendizajes, caídas, errores y aciertos en la mochila mediante.

También soy de las que piensa que no debes creerte todo lo que te digan. Si algunos creen que es imposible, allá ellos, pero tú no cedas, no te rindas, como decía Benedetti.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Habrá planes que no saldrán como pensabas, pero también se abrirán puertas con las que no contabas. ¿Sabes cuando de pequeño te dicen eso de «no se te van a caer los anillos por fregar»? Yo creo que en este camino, tenemos que quitarnos los anillos muchas veces y probar, probar, ensayo y error. Ensayo y acierto.

Si de verdad quieres escribir

¡Escribe! Ni más ni menos. Escribe y escribe cada día mejor. Preséntate a concursos literarios, participa en certámenes de tu zona, en encuentros de escritores, acude a presentaciones de libros, a lecturas dramatizadas y sigue escribiendo. Tener dinero o no tenerlo no debe ser el fin de tu escritura, de lo que tienes que decir.

Y no se trata de convertirte en un mito una vez hayas estirado la patita, ni mucho menos, yo hablo de confiar en tus escritos y de pelear por tu sueño sin dejar que el miedo a los impagos te atenace. Y te lo digo con conocimiento de causa, porque llevo unos años peleando por este sueño. Pero, ¿sabes? No me bajo. No quiero. Creo en mi capacidad, creo en mi fuerza natural y en mi instinto que me dice, sigue un poco más, sigue un poco más…

Cada libro vendido es un triunfo, una alegría para el alma. Siento gratitud infinita. Y no dejo de escribir. Aquí en el blog, en las redes sociales, en mi lista de correo para mis suscriptores, relatos, nuevas novelas…

Escribo porque escribir me hace feliz. Y pago mis facturas entre lo que gano de los libros y lo que genero de mi trabajo asociado a la literatura, como profesora de escritura creativa y emocional.

Y antes de dedicarme al 100% a esto, escribía y publicaba en el tiempo libre que me dejaba mi trabajo en una oficina y la crianza de mi hija. Publiqué mi primera novela mientras trabajaba en tres sitios a la vez. Fue una auténtica locura, pero… ¿no crees que o lo haces o te rindes? Yo no soy de rendirme.

Ocho años después (cuando escribo este artículo), estoy más que satisfecha del camino recorrido. De esos tres trabajos ya solo me queda uno, el de profesora. El resto del tiempo lo dedico al teclado, a las pulsiones de mi alma, a compartir ideas, reflexiones e historias.

Se puede vivir de escribir -según yo-, porque escribir es una forma de vivir.

Vivir escribiendo.

Como decía el gran Gabriel García Márquez: «vivir para contarla».

4 comentarios en “¿Escribes o trabajas?”

    1. ¡Ay, qué ganas de que tu primera novela vea la luz!
      Tú misma lo has dicho, ya has dado el primer paso. ¡Y no estás sola!
      Disfruta de todo el camino que te queda todavía. Ya verás… ¡Estoy tan contenta y orgullosa!

      «Felizmente divorciada» va a ser un libro de cabecera de mucha gente. 😉
      Palabrita, Esther.
      Un besazo.

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