La frescura en la escritura

Últimamente me ha dado por leer muchos manuales sobre escritura, técnicas narrativas, recursos y creatividad. Bien. Es lógico. Escribo e imparto talleres de escritura creativa. Sin embargo, en todos los libros que estoy leyendo y en todas las páginas que estoy visitando, me encuentro con que falta decirle al aspirante a escritor que lo más importante es escribir. Y leer. Escribir y leer, escribir y leer. Leer y escribir, leer y escribir. Da igual el orden, pero lee y escribe, escribe y lee. Nútrete de otras letras y haz ejercicio. Exactamente igual que al ir al gimnasio, la perseverancia dará forma a tus historias y a tu técnica narrativa. 

Escribe mucho, y a mano a poder ser. No es necesario teclear a la velocidad de la luz y rellenar páginas y páginas de Word para sentirte satisfecho por la cantidad de hojas que puedes escribir de una sola sentada. El encuentro con tu Yo escritor, lo tendrás cuando disfrutes de lo que escribes, sea lo que sea. Quitándote hierro y rebajando el nivel de exigencia, recuperando al niño que se aburría y cogió su primer folio en blanco. Abriendo de nuevo ese diario que dejaste a medias o que ni siquiera empezaste. Escribe sobre ti, sobre tu mundo, sobre tus amigos. ¿Cómo contarías lo último que te ha pasado? ¿Cómo narrarías la última escena de ascensor? Sí, ya sé que los ascensores dan para pocas charlas y situaciones bastante sencillas (o no. Depende. ¡Ejem!), pero inténtalo. ¿Cómo describirías a la cajera del supermercado? ¿Y al trabajador del peaje de la autopista? ¿En qué crees que piensa mientras aspira los humos de todos los coches y camiones que paran frente a él?

Cuando ya hayas probado cómo se te da centrarte en aquello que conoces, prueba a fantasear, a crear nuevos mundos, a darle un segundo final a libros que estés leyendo. Si te faltan ideas, puedo darte unas cuantas. Pero escribe, escribe con tus palabras sin imitar a otros, jugando con tu forma de explicarte y de entender este mundo loco. Es importante que reconozcas la frescura de tu voz, tu tono, tu verdad como contador de historias. 


¿CÓMO SER ORIGINAL? ¿CÓMO HAGO NOTAR MI FRESCURA? ¿MI MISMIDAD?

Respondería con un rotundo: sé tú mismo.

Escribe desde el corazón, no busques reconocimiento, si ha de llegar, llegará. Escribe porque te nace hacerlo así como lo haces. Déjate corregir, eso sí, en aquellos aspectos que necesites mejorar, porque ninguno hemos nacido perfectos (ni queremos serlo. Al menos yo). Muestra tus textos a terceros, traga saliva, al principio da mucha vergüenza, y si tienes que leerlo en voz alta, ¡ni te cuento! Pero da ese paso, permite que te lean y que te indiquen cómo ser más preciso, más directo, sin dejar de ser tú. Toma ejemplo de aquellos escritores a los que admiras y si puedes, y así lo sientes, asiste a un curso de escritura creativa. Si necesitas desatascar tu voz, quitarle la ronquera y dejarla fluir, aquí estoy yo con mis talleres al igual que otros tantos, dispuestos a ayudar, porque la escritura es uno de los dones del alma. Podremos quedarnos afónicos, pero siempre tendremos palabras que, unidas rítmicamente y en armonía, conformen la melodía de tu expresividad. Siempre tendremos palabras que nos definan o definan el mundo que llevamos dentro o que queremos inventar. 

“Todos los escritores somos siempre aspirantes a mejores escritores de lo que somos,

somos aprendices del escritor que queremos ser”. -David Bradley.


CONFESIONES DE UNA ESCRITORA (1)

Antes de publicar mi primera entrada de blog, allá por 2010, mi mayor miedo era que me reconocieran. Que alguien supiera que la que firmaba era yo: Itziar Sistiaga. Supongo que me sucedía porque la imagen que daba al exterior no tenía mucho que ver con mi mundo interior. Pero un día probé a darle al botón de “publicar” y permití que otros me leyeran. Desconocidos que no tenían referencia alguna sobre mí. Ese mismo día comenzó mi aprendizaje. 

Cuando años más tarde publiqué “El Veto“, el salto al vacío fue mayor. Y ahora que, en ocasiones, lleno salas de personas que me siguen y adoran mis letras, sigo sintiéndome una principiante con todo por aprender. Así que sigo leyendo y escribiendo, escribiendo y leyendo, y empapándome de otros y sus trabajos para seguir completando este puzle personal que dará forma a la escritora que sueño ser. Con cada alumno aprendo tanto… Con cada clase que imparto, descubro tantas cosas sobre el universo creativo y sus recovecos, luces y sombras…

No seré yo quien te dé consejos sobre cómo escribir mejor. Hay grandísimos profesionales que se dedican a ello. Por ejemplo, María de “Letras de sal“, que, con cada entrada, demuestra lo mucho que sabe sobre escritura, literatura y el mundo editorial. (¡Besos, María!)

A mí lo que se me da bien es acompañar en el proceso creativo y sobre todo, despertar la creatividad dormida, la frescura de tus letras. Sin pretensiones, sin grandes metas, solo con el corazón en la punta del bolígrafo. ¡Y a crear! ¡A respirar historias!

                                                                                  Así de aplicados están mis alumnos de escritura creativa.

Si te quedas por aquí, aprenderemos juntos.

Un besazo.

Itziar.

 

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