¿Qué comen las sirenas?

Marte era un refugio igual de inexpugnable que la cueva de Leonor. Sin embargo, servían tataki de medusa con arándanos y a ella el clítoris le flojeaba. Debía llevarla allí. No era una sirena cualquiera y yo lo sabía. Sabía demasiado en realidad. Llevaba aprendiendo sus acordes desde que era un renacuajo. Era mi «crush», así que no perdí la esperanza de conquistarla a pesar de ser su mejor amigo. Nuestra amistad iba más allá del compromiso de libertad; la resiliencia, exponencial; una alianza valiente entre dos seres que habían decidido vivir en el limbo después de abandonar el circo al cumplir los diecisiete

Olvidé pronto mi pasado de ventrílocuo sinsorgo y ella su linaje

Yo tenía un plan y ella confiaba en mí.

Huimos en globo el día de mi cumpleaños. El lanzamiento fue ensordecedor y ascendimos con congoja mientras por el megáfono gritaban nuestros nombres. Aún no he sido capaz de despojarme de la culpa, ni ella de la traición. La engañé.

Obvio que hubiera sido más sencillo permanecer al sol, paella y helado, pero ambos soñábamos con un paréntesis que hiciera la modorra reversible y convirtiera las canas por arte de la eñe en cañas. No queríamos crecer. Me decía que tenía alma de arcángel y yo daba las gracias pellizcándome con la uña para asegurarme que era cierta la huida junta a ella al planeta rojo, donde ojalá jamás se me hubiera ocurrido escapar… porque fue un desastre.

Nada más aterrizar la piedra pómez hirió su delicada piel y comenzó a desescamarse. Gotículas del tamaño de un macarrón caían de su cuerpo desnudándola presa del dolor. Después vino la avalancha de reproches, la poda, mi confesión y el monólogo confitado que por más ensayado que estuviera no surtió efecto. Me pusieron una orden de alejamiento equidistante.


¿Te atreves a intentar escribir un relato corto?

Empiezo el mes de junio como siempre en mi cuenta de Instagram (@itzisis), con un reto literario. Durante el primer sábado del mes, mis seguidores me proponen palabras y durante el domingo, yo escribo un relato con todas ellas que no supere las 300 palabras.

A medida que pasan los meses se va complicando. La cuenta va creciendo, se suma más gente al reto y la picardía asoma con cada propuesta. Este mes ha sido complicado, pero aquí está el resultado.

Dejo aquí las palabras que me han propuesto por si te atreves a intentarlo tú que me lees.

¿Quién sabe? Igual descubres un talento innato o, mejor aún, te animas a escribir y comenzamos una andadura juntos. Diviértete. Es la base de la creación creativa.


¿No te han dado los siete males al leer la lista de palabras?

Si estás empezando utiliza quince o veinte, no te agobies. Escribir es cuestión de práctica. A medida que realices este tipo de ejercicios irás atreviéndote a contar historias distintas. Fuera vergüenzas y prueba. Estaré encantada de leerte. Puedes compartir tu texto en comentarios.

¡Nos leemos!

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